El asunto no es como lo digas. Sino los problemas que se acarrean a partir de eso.
El problema llega en cuanto las bromas pasan a ser parte de una realidad indiscutible, por más que se haya mencionado de mi parte que dejaran de ponerme etiquetas. No es la energía que gasten diciéndome lo que me dices, sino en qué momento llegas a trasgredir mi persona, el respeto que se debería de tener no se tiene. Uno ve bien fácil como se puede ir humillando a alguien con tan solo hacerle ver su disgusto por lo que hace, sin fijarse en lo que uno mismo va mostrando frente a los demás.
¿Quieres que te ofenda? Lo puedo hacer sin tentarme el corazón, puedo decirte que subas lo que a ella le sobra, que dejes de hacer muñequitos de felpa, que dejes de trabajar con tu suegro ahí donde no quieres estar. No sé cómo es tan difícil entender que uno no busca más que algo de tolerancia hacia lo que uno hace, porque si algo he tenido es tolerancia hacia Uds. Los dos.
Yo nunca me he puesto a denigrar, juzgar o marcar aquello que tanto los define y que incluso comparten juntos, creo que no he tenido meritos que se me atribuyan a rebajar su propio trabajo, cualidades, afinidades, gustos o personalidades. Mientras que Uds. se cantonean frente estúpidamente recordando lo que tanto los molesta de los demás o de mi, apreciando la cero tolerancia no he tenido ninguna fuente de donde agarrarme para decirles algo de más, si de algo me he defendido y de lo único por lo que yo me responsabilizo es contestar la sarta de pendejadas que me sueltan cada vez que pueden. Si no logran entender esto, con la pena pero no es manda, no puedo estar mostrando una gran flexibilidad a que me estén tomando de su trapito mojado y de su pendeja para hacer y decir lo que quieren de mí.
Si tanto les molesta les da risa, les acongoja lo que yo escoja, intuya, pregunte, me guste y demás la solución es bien fácil, ahórrense tanto esas energías que les harán falta para esas cosas. No tengo por qué estar manteniéndome firme frente a situaciones ridículas, si me mantengo firme es ante mi propia persona. Así es como soy, lo que dicen pega, pero espero que no se llegue el punto en el que comiences, en especial tu, a utilizar lo que tanto te platiqué alguna vez de una manera que de cierta forma sea beneficiosa y ofensiva hacia mí, mostrándolas a los demás. El punto en el que eso pase. Habrá terminado.
Por otra parte presiento, entre todo el caos de mi existencia que una persona dejo de lado aquellos amables consejos para pasar a ser parte de sus creencias, que tanto le habrán dicho, que tanto no, posiblemente dejándome muy mal parada, como la salvaje, mamona y todo lo que se les venga ocurriendo.
Espero con ansias el día en el que deje de preocuparme tanto por qué tengo que me falta, que me concierne, los que me hacen falta, el miedo que les tengo, la soledad de no tener amigos, de los pocos que tengo no los sepa cuidar como se debe, pensando siempre en el día a día que la los deja ir no es otra sino yo.
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