lunes, 21 de marzo de 2011

Libertad medio condicionada.

Es la primea vez que escribo el  título antes que el texto. Pero es que así fue hoy, un día con la libertad medio condicionada.
Me levantaron, desayune, me senté a degustar mi pan con lechera y una gran taza de café, encendí el televisor y deje que mi mirada se perdiera entre la pantalla; mientras mi otra parte se disolvía en la cafeína. Y me callé,no quise ni suspirar.
Hice de comer, mientras en los oídos se dibujaban las letras ajenas con una tonada delicada, observaba reflejos mientras mi madre limpiaba manchas de rencor en mi ropa. Luego el clarasol salpico mi camisa.
Y limpié verdolagas, pele tomates, dore chuletas, cocí verduras, prendí la licuadora, baile con mi reflejo en la alacena y sonreí cuando di media vuelta.
Bostece varias veces, creo que me sentía feliz. Medio ausente por unos audífonos, pero feliz.
Vi siluetas de algunos extraños muy conocidos; mi madre, mi padre y la voz de mi hermano.
Y lloré. No la verdad no, pero quise estar en todos lados haciendo de comer. Hasta que me gritaron en la conciencia ( o fue de a deveras) pero el chiste es que 10 minutos después yo estaba arriba del carro.
Llegamos al supermercado. Bolsas, colores, tamaños, detalles, 1 obsequio, 1 mía, 1 para mi acompañante. Tinas, ¿rosa, amarilla, verde o azul? Rosa.
Papel de baño, moqueo por la media gripa, me sale sangre mi madre llega a salvarme con un kleenex, un padre y sus quejas, un padre y sus pedidos. Quiere pepinos de lunch.
Zona de frutas y verduras, risas, conserjes, mucha gente y ¿mis audífonos? Los escondí.
Pagaron y salí triunfante con mis hermosas bolsas del brazo.
Todos tenemos hambre, y me siento, siento ganas de reírme. En la mañana llamé.
Y llegó y nos fuimos a las flores; los 4.
No sé si quería ir sola. Quería ir, quería compartirlo. Punto.
En el camino venia pensando, que no iba sola, pero me sentía ausente, me derretía entre el cristal y los puestos ambulantes. No pensaba, deambulaba entre mis recuerdos, y me aferraba a lo que me pasó, y deje que me adulara que me dijera lo que quisiera. Cambiamos de camión y el sol no me dejo dormir a gusto. Por cierto me lleve mi cámara y resguarde mis ilusiones por deslumbrar mi afición.
Necesitaba algo fresco. ¿Quieren un helado? paleta de limón por favor, que bien se sentía, sentirse ligera, libre y alimonada.
Flores, foto, un perro¡¡ Ash salió saturada. Pero estaban hermosos. Eran dos no uno.
Muchas chucherías, comida, platica, risas, mis ideas, mis delirios. Y niños que me veían raro con la cámara. Pedí varios permisos, cosas hermosas, verdes y respirables. Que bonito era sentirse diferente, que bonito era ser uno mismo, que bonito era no ver a atrás.
No discutí con nadie, no vi mal a nadie, mucha luz, poca sombra, olor a tiner y mis pies cansados. Camine mucho, caminamos mucho, mis extraños que ya no eran tan extraños íbamos bien, caminamos juntos. Ilusiones y medio predicciones.
Fue un día libre medio condicionado.
Por que yo como que no quería ser diferente ni ser yo, pero lo fui y no me siento mal y condicionada por que no me importo nada más, es más hasta lo pensé sin calma y me dije que lo haría.
Tomar café, hacer de comer, tener audífonos, desconocer familia, tener teléfono y escribir de ello en este instante.
Que bonito es ser.

1 comentario:

  1. Esos días en los que dejas de pensar en tus problemas y sólo te dedicas a vivir el momento, a mirar con detalle las cosas que te rodean y a escuchar el susurro del mundo sin la perturbación de tus demonios internos, esos días te hacen sentir libre, feliz y tranquila.
    No sé si ya te lo había dicho, el pasado es irreversible y el futuro impredecible, lo único que tenemos es el presente para modificarlo, no volver a cometer errores pasados y hacer lo posible porque nuestro futuro sea bueno.

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