Estoy decepcionada, no de la vida; del color de mis uñas y de las estúpidas fotos que tuve que tomar hoy.
Estoy muy decepcionada, no de mis uñas. De mí.
Parecía muy fácil incluso me hice la ilusión de presumirlas cual quienceañera; pero no.
La realidad siempre es otra.
El dolor viene en el orgullo cuando te dicen lo mal que quedaron. Lo mala que eres haciendo algo que te gusta. Vaya inseguridad, a mí si me gustaron. ¿ A cuantos no le tienen que gustar, para que uno solo me diga que están hermosas?
Estoy triste, enojada. Enojadísima con el hecho de que todos me vean como la mala del cuento. Yo no fui la que se ofendió. ¿Sabes por qué no iré a decir adiós?
Porque el día que yo dije adiós, dí abrazos, dí besos, dí cariños y dí palabras de apoyo; porque el día que se despidió me dio la espalda y lo único que fui fue una media mano asomándose, por qué no pedí explicaciones, porque no las quiero. Porque yo tampoco las quiero dar. Porque no hay que dar una explicación .
La próxima vez que me tomes de a loca no lo hagas de manera irracional. La próxima vez no seré yo la que lo demuestre. Creo que yo na habrá próxima vez.
Que hija de la chingada soy. Pero yo no fui la que me ofendí, así que espero con paciencia (la poca que conservo) que dejen de verme como la que destruyo todo, como la que dejó, como la que abandono. Y si no llega ese día, benditos los otros tantos en los que me desperté y escogí mis ideas, por que ese será el día en el que mi paciencia se habrá terminado, y aquellos otros benditos serán solo mis recuerdos.
Mientras te gusten a ti, no importa que opinan los demás, alguien dijo alguna vez "Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento".
ResponderEliminarUno siempre termina siendo la mala del cuento, porque es más cómodo para los demás, deja que piensen lo que quieran, si te tienen miedo, mejor y que con su pan se lo coman.